Rinitis, asma y eczema: una sola alergia con muchas caras

Una misma predisposición, distintos órganos.

Mujer con un pañuelo en un campo de flores, en referencia a las molestias de la alergia estacional
La misma predisposición alérgica puede expresarse en la nariz, los ojos, la piel o el pulmón.

Cada 8 de julio, el Día Mundial de la Alergia invita a mirar un problema que rara vez viene solo. La misma persona que estornuda en primavera suele ser la que de niño tuvo eczema, o la que arrastra un asma que se descontrola justo cuando la nariz está peor. Estas coincidencias tienen explicación: buena parte de las alergias que veo en consulta pertenecen a una misma familia, con un origen inmunológico compartido.

Ese hilo común también tiene límites, y conviene conocer ambos. Lo explico desde mi terreno como otorrinolaringólogo: la vía aérea alta y su relación con el resto del cuerpo.

La alergia tiene muchas formas

Cuando hablamos de «alergia» en general conviene ordenarla por dónde se manifiesta, porque el mismo trasfondo puede expresarse en órganos distintos:

  • Mucosas (nariz y ojos): rinoconjuntivitis alérgica.
  • Vía aérea baja (bronquios): asma.
  • Piel: dermatitis atópica, urticaria y dermatitis de contacto.
  • Aparato digestivo o reacción sistémica: alergia alimentaria, que puede llegar a la anafilaxia.

La rinitis, el asma, la dermatitis atópica, la conjuntivitis y la alergia alimentaria forman la llamada familia atópica. Es frecuente que una misma persona reúna varias a lo largo de la vida, lo que se conoce como marcha atópica: muchos pacientes empiezan con eczema en la infancia y desarrollan después rinitis y asma.1

Rinoconjuntivitis: la cara mucosa

La mucosa que recubre la nariz y la conjuntiva del ojo reaccionan juntas ante el mismo alérgeno, por el mismo mecanismo. Por eso, en la práctica hablamos de rinoconjuntivitis: nariz y ojos afectados a la vez.

En consulta interrogamos tres señales: comezón, flujo nasal y lagrimeo. La comezón es la pista que más orienta. El lagrimeo acompañado de prurito ocular sugiere conjuntivitis alérgica; el lagrimeo aislado, sin comezón, muchas veces es apenas una alteración secretoria o de la película lagrimal, y no necesariamente alergia ocular.2 Ese matiz evita tratar como alérgico lo que no lo es.

Una sola vía aérea

La nariz y los bronquios están revestidos por una mucosa parecida y comparten el mismo proceso inflamatorio. De ahí el concepto de vía aérea única: lo que ocurre arriba repercute abajo. Por eso la rinitis y el asma viajan juntas tan a menudo, y una rinitis mal controlada dificulta el control del asma.3

Cuidar la nariz forma parte del manejo de toda la vía respiratoria.

El terreno común: inflamación tipo 2

Lo que une a esta familia es un mismo programa del sistema inmunitario, la inflamación tipo 2. Ante sustancias inofensivas —polen, ácaros, caspa de mascotas— el sistema reacciona de forma exagerada y libera un conjunto de señales (las interleucinas IL-4, IL-5 e IL-13) que producen anticuerpos IgE y reclutan eosinófilos.4 Es el motor compartido del asma, la rinitis alérgica, la dermatitis atópica y la conjuntivitis.

En la clasificación clínica clásica, estas reacciones corresponden a la hipersensibilidad tipo I, inmediata y mediada por IgE.5 Un mismo terreno inmunológico que se expresa en órganos distintos.

El tratamiento se individualiza

El antihistamínico ayuda, pero no siempre basta. Según el caso pueden hacer falta otras medidas, y la conjuntivitis, el asma o la alergia alimentaria se manejan distinto entre sí. Cada cuadro pide su propia valoración.

Antes de automedicarte, conviene una valoración que defina el tratamiento para tu caso. Si lo tuyo es sobre todo nasal, en la consulta revisamos a fondo el manejo de la rinitis.

No toda alergia es lo mismo

Conviene marcar los límites, porque no todo lo que llamamos «alergia» comparte ese terreno tipo 2:

  • Dermatitis de contacto alérgica: responde a un mecanismo distinto, la hipersensibilidad tipo IV, retardada, mediada por linfocitos T y sin IgE. No pertenece a la familia atópica aunque se le llame «alergia».
  • Urticaria: es heterogénea. La aguda puede tener un componente alérgico; la crónica suele ser no alérgica o de origen autoinmune, y no forma parte de la marcha atópica.

Distinguir estos casos importa: apuntan a causas y manejos diferentes, y meterlos en el mismo saco lleva a tratamientos que no funcionan.

Cuando la nariz, los ojos o la respiración se descontrolan por temporadas, o un síntoma llama al otro, conviene revisarlo con un especialista.


Referencias

  1. Bantz SK, Zhu Z, Zheng T. The Atopic March: Progression from Atopic Dermatitis to Allergic Rhinitis and Asthma. J Clin Cell Immunol. 2014;5(2):202.
  2. Bielory L, Friedlaender MH. Allergic conjunctivitis. Immunol Allergy Clin North Am. 2008;28(1):43-58.
  3. Bousquet J, et al. Allergic Rhinitis and its Impact on Asthma (ARIA). Iniciativa avalada por la Organización Mundial de la Salud.
  4. Gandhi NA, et al. Targeting key proximal drivers of type 2 inflammation in disease. Nat Rev Drug Discov. 2016;15(1):35-50.
  5. Vaillant AAJ, Vashisht R, Zito PM. Immediate Hypersensitivity Reactions. StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing.

Información educativa. No sustituye valoración médica personalizada.

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